“Aquí se vive siempre en el lugar equivocado, pues por aquí van siempre las balas”. Malayerba, la vida bajo el narco

La potencia narrativa de Javier Valdez traslada la mente y el cuerpo hacia un mundo en apariencia distópico. Pero en México el futuro llegó hace rato. Destreza periodística con pluma literaria, sus crónicas, publicadas en Río Doce y recopiladas en Malayerba, surcan los poros de quien lee. Los protagonistas y las experiencias de una supuesta guerra contra el narcotráfico importada de Estados Unidos son realidad cruda donde la vida y la muerte se confunden a la vuelta de cualquier esquina. Realidad que astilla día tras día el tejido social mexicano y que convierte al país en escenario de alto riesgo para ser periodista. Dos niños jugando a la guerra, un padre que mata a sus hijos, un hombre asesinado en un semáforo, niñas esclavizadas, cuerpos desmembrados, militares que escupen balas, olor a plata, a pólvora, a sangre. Así se ve el México de hoy. Un retrato subdesarrollado del Apocalipsis ambientado en el mejor paisaje bélico importado desde los Estados Unidos.

A través de sus páginas, Malayerba presenta una estremecedora imagen del México que desangra sus entrañas en medio de una supuesta “guerra contra el narcotráfico”. El autor, Javier Valdez, hace de este libro una recopilación de sus crónicas “Malayerba. La vida bajo el narco” aparecidas semanalmente en el diario Río Doce del estado norteño de Sinaloa, México.

Los relatos que Valdez incluye en el libro hacen que el lector se vaya metiendo en los poros de personas cuya realidad está marcada diariamente por la violencia y la muerte. Culiacán, el lugar donde se edita el diario, y en el que están ubicadas la mayoría de las crónicas, es también sede del famoso Cártel de Sinaloa del “Chapo” Guzmán. Sin embargo, el lugar que Valdez retrata ofrece un panorama claro de la vida bajo el narco, una vida marcada por el dinero y las armas producto del envío de droga a los Estados Unidos. Un negocio fructífero marcado por la vecindad con la nariz más grande del mundo y que convirtió al país en una gigantesca narcofosa.

Optar por migrar a los Estados Unidos y ser perseguido ahí, o involucrarse en el negocio de la droga, ya sea forzada o “voluntariamente” son las únicas opciones para sobrevivir en mucha parte del territorio mexicano.
El dinero fácil, camionetas, sombreros, armas, mujeres, abundan en las páginas escritas por Valdez. Algo como el sueño americano recargado, pero de este lado de la frontera, del lugar donde se ponen los muertos. En Malayerba, la aparición del lujo y la ostentación sirven también como muestra del cultivo del mito del narco: machos, armas, autos, poder. Ser algo, aunque sea por poco tiempo.En las crónicas aparecen, además, mujeres vírgenes entregadas al narco rico, niños armados en el aula. El poder de la impunidad y de ser hijo de “alguien”, esa entremezcla del México bárbaro con el de la rápida escalada a un futuro incierto, pero efímeramente ostentoso. “Era el ocio con dinero y abundancia, sin necesidades de ningún tipo, volante a la puerta y futuro asegurado,” dice Valdez.La inevitabilidad de adentrarse en el libro del periodista mexicano hace que a medida que avanzamos nos genere una mezcla entre asco y dolor por lo que han convertido a un país desangrado. Ojalá que lo que Valdez escribe fuera una simple ficción ambientada en cualquier ciudad mexicana, sin embargo, desde que en 2006 el entonces presidente mexicano Felipe Calderón lanzara la llamada “guerra contra el narcotráfico”, lo que leemos en Malayerba son crónicas de vidas reales amenazadas por la violencia desatada por esa supuesta guerra. Una guerra que alteró el paisaje para siempre y que destruyó, además de miles de familias mexicanas, un fuerte tejido social ahora difícil de recuperar.

Al retratar la vida bajo el narcotráfico, el contexto del libro refleja muy bien a un país entregado por completo a la economía de los Estados Unidos, donde la industria y el campo no pueden competir con los vecinos del norte, mucha de la población pauperizada se ve forzada a sobrevivir de cualquier manera. Optar por migrar a los Estados Unidos y ser perseguido ahí, o involucrarse en el negocio de la droga, ya sea forzada o “voluntariamente” son las únicas opciones para sobrevivir en mucha parte del territorio mexicano. Esta realidad a la que se enfrenta gran parte de la población mexicana es muy bien descrita por Valdez.Al mismo tiempo, en Malayerba, hay una diluida frontera entre el mundo de los vivos y los muertos. La muerte está tan cerca que se la puede encontrar en cualquier esquina de Culiacán, mientras que la vida por sus calles dejó de ser tal por la instauración del miedo y la violencia. “Los sobrevivientes somos hijos de la violencia y el azar, condenados por toda la sangre que nos antecedió, y que aun vemos correr”, dicen los editores de Malpaís en su libro. De precisos, espurios y parias, y es algo que se ve perfectamente condensado en las páginas de Malayerba: la sangre que no termina de correr.

Ese México más cercano al infierno que nos muestra Valdez podría insertarse en los libros que Roberto Bolaño califica como de “tradición apocalíptica” que nos “acerca al abismo que nos rodea.” Ese abismo está tapado por un manto de perversión e impunidad que carga con más de 30 mil desaparecidos y 200 mil muertos en diez años. En México la sangre corre sin que haya investigaciones, no hay culpables, la muerte te carga solito y te deja así como llegaste, solo y sin justicia.

Y así, solo, con su sombrero, en el asfalto, junto a su auto quedó Valdez. Entregó su última crónica unos pocos días antes de caer asesinado por las mismas cobardes balas que le disparan a lo que queda de un México que ya no existe. ¿Quién lo mató? Ellos, los malos de Malayerba.

A Valdez lo convirtieron a balazos en un personaje más de una realidad llamada Malayerba, un lugar que sacrifica a sus hijos hasta que ya no quede nadie vivo. El tzompantli infinito, tótem de la muerte. México no tiene fin porque en el habitan los infiernos del Dante, y después está el Mictlán.

«Los sonidos aquellos como escupitajos. Y el mapa rojo ganando terreno.»

Referencias:
 http://jusediciones.com/es/libro/malayerba/
http://riodoce.mx/category/noticias/columnas/malayerba

De precisos, espurios y parias


http://internacional.elpais.com/internacional/2017/05/15/mexico/1494874504_787443.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Tzompantli

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