Siglo veinte, cambalache, problemático y febril

En noviembre del año pasado, en el marco de la materia “Organización social del Trabajo”, optamos por realizar el trabajo final a partir de un recorrido fotográfico de los contenidos principales de la misma. Para ello nos acercamos al Archivo General de la Nación y luego de un proceso de selección arduo decidimos estructurar la exposición centrándonos en algunas de las principales manifestaciones del período que abarca desde principios del siglo XX hasta la última dictadura militar.

Decidimos centrar la exposición en esta temática debido a razones de distinto orden. En primer lugar y retomando el concepto de “primacía de la lucha” (Negri, 1980), porque las movilizaciones iluminan aspectos centrales de las reestructuraciones del capitalismo y de las formas de dominación. En segundo lugar, entendemos que en ellas cristalizan la sedimentación de experiencias comunes, un sentido de la historia imaginada como compartida y la existencia de un colectivo conformado en torno a la centralidad del trabajo, como fuente de lazo social (García Linera). Por último, resulta interesante poder captar la historia en acción, en su espontaneidad y protagonizada por sujetos con identidades previas.

Reconociendo la no exhaustividad de la selección, hemos elegido fotos de manifestaciones que resultan representativas de las principales transformaciones del movimiento obrero, vinculadas con los cambios en el modo de acumulación y la relación capital-trabajo. Sin embargo, la especificidad del caso argentino supone asimismo pensar, por un lado, las vinculaciones entre el mundo del trabajo y el papel desempeñado por el Estado y, por el otro, la singularidad de la composición social de su población (fuertemente afectada por migraciones externas e internas). Por otro lado, intentamos reconocer los detalles en las fotografías que permiten comprender las cosmovisiones, representaciones y concepciones subyacentes a las distintas tendencias predominantes en el movimiento obrero y que nos permiten reconocerlos: la gestualidad, la corporalidad, modos de vestir y de presentarse de los actores, etc.

Comenzamos ilustrando el anarquismo y el socialismo como principales tendencias representativas del mundo del trabajo. Siendo el primero de mayo una jornada con un fuerte peso simbólico que se convierte en espacio de disputa entre ambas vertientes. Incluso con la llegada del peronismo, esta conmemoración continúa revistiendo ese carácter central como forma de expresión obrera. En esta nueva etapa, el 17 de octubre emerge como otra jornada clave para comprender gran parte de la identidad obrera. Asimismo, intentamos mostrar la llegada de un actor social que entra en escena con una particularidad masividad, articulado en torno al sindicalismo, que adopta un rol central como vínculo entre el Estado y los trabajadores.

Ya en las décadas de los ’60 y ’70, en un contexto de proscripción del peronismo y de radicalización política e ideológica, se produce una suerte de fractura dentro de la sociedad argentina que va a cristalizar en el movimiento obrero, emergiendo distintas tendencias al interior del mismo con distintos grados de combatividad. En este sentido, el Cordobazo aparece como punto álgido de este proceso de polarización social y movilización popular. Este periodo de escalada de violencia política culmina con el advenimiento del terrorismo de Estado, acompañado del comienzo de una política económica que va a desmantelar la industrialización y su correlativa organización obrera.

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