casa Y calle, ¿público o privado?

Ejercicio que remueve escombros, rastrea memorias y tiempos pasados en el espacio que uno habita y camina. Este artículo traza un recorrido que primero repiensa los usos y representaciones de un estar-comedor, para luego cruzar la puerta y atravesar aquello que la ex AU3 imprimió en un espacio público reapropiado y resignificado, expresión de la compleja relación entre forma y política, entre Estado y sociedad.Casa

Nuestra casa está ubicada en la calle Mariano Acha, en el barrio de Villa Ortúzar. Podríamos haber comenzado con: “mi casa es una propiedad horizontal localizada en el corredor norte de la CABA en Barrio Parque Donado/Holmberg”; o “es un ph en Villa Urquiza”. Todas son distintas formas válidas de identificarla, pero su presentación remite a dimensiones distintas. ¿A quién le gusta vivir en un barrio identificado, por el gobierno actual de la CABA, con una cola –culo u orto, vale la sinonimia– femenina? ¿Presupone un desaliento ese mensaje al identificar el lugar de pertenencia barrial? Las formas de enunciar no son inocuas. El lugar de enunciación, quién enuncia y cómo enuncia, establece tipos de distancias sociales y tiene efectos de fragmentación socio espacial.Retomemos la casa. Se trata de una propiedad horizontal conformada por siete condóminos. Mi departamento es el “A”, que lejos de ser el primero (como en apariencia lo indicaría la vocal), es el que se encuentra último desde el ingreso de la calle. Para arribar a la puerta de nuestro departamento se debe transitar un pasillo de cuarenta metros, de los cuales los diez primeros sólo están techados. Nuestra casa está organizada en cuatro ambientes, dos utilizados como dormitorios, otro como estar-comedor y otro como estudio. El estudio está ubicado en un entrepiso, a medio camino entre el estar y la terraza. El resto en planta baja, junto al baño y la cocina.El estar-comedor es algo más. Representa el ambiente para lucir nuestras credenciales, mostrar los discos, los libros y los viajes (a través de cuadros, esculturas, máscaras y fotos) que son nuestro mayor capital. No podía caer agua en ese lugar.El estar-comedor originariamente fue construido y pensado como un patio alrededor del cual se disponían el resto de los lugares de la casa para otorgarles aire y luz. La situación liminar del proceso de cambio del techo (cerrado-abierto-cerrado) que recubría el patio, devenido en estar-comedor, nos movilizó. Hacerlo no es otra cosa que ver a través de esta casa, no solo como vivían los antecesores habitantes, sino también rastrear algunos indicios de la sociedad en la que estaban insertos. De esta forma vemos una solidaridad entre la disponibilidad de los espacios y sus funciones, y las formas sociales.

Si Bourdieu tiene su casa Kabila, nosotros tenemos nuestra casa “Karriego”. Se trata de una casa “chorizo”, como ha impuesto la denominación popular, ya que para pasar de un ambiente a otro sin salir al patio, hay que pasar secuencialmente de uno a otro, como los chorizos de una ristra. La parte baja de la casa es el lugar de uso diario, utilizado cotidianamente para tomar mate, escuchar la radio o música, o ver televisión y cenar; a su vez es el lugar ornamentado y amoblado para el de recibimiento de visitas; la parte alta es la del estudio, donde está el piano, el escritorio, las bibliotecas principales y el archivo. Es el espacio donde se compone música, se estudia, se lee, se escribe, se aprehende. Es un lugar sereno, donde impera la tranquilidad y la concentración, la famosa piecita en la terraza en la que el poeta reo se encerraba a escribir y donde compuso sus Misas herejes; la parte exterior, denominada terraza, es la del contacto con el aire libre y las plantas, donde se ve esporádicamente algún pájaro que no sean palomas. Es el lugar donde se asa la carne y también donde se tienden las sabanas. Problematicemos el proceso de cambio del techo. Nosotros adquirimos el inmueble con el patio cubierto con un cerramiento y entendido como un ambiente más. Durante dos años el ingreso de agua producto de las lluvias fue permanente.Esta situación representó disminución en el uso del lugar, precariedad en la decoración, restricción en la utilización de artefactos eléctricos; por otro lado, un deterioro de las paredes interiores y del piso. Erosión que no resultó inocua en nuestra convivencia como pareja. Contexto que nos causaba irritación. ¿Pero, sustancialmente, donde radicaba esa irritación e incomodidad? ¿En aspectos funcionales o en aspectos culturales? ¿Por qué tomamos la decisión de cambiar el techo? ¿Sólo por la lluvia? Una variante distinta, a la de reponer un nuevo techo en excelentes condiciones de modo tal que el ambiente se transformara en un lugar, hubiera sido volverlo a la función para la cual fue concebido “originalmente”, la de patio que brinda aire y luz. ¿Por qué no? ¿Dejamos de hacerlo sólo por la necesidad de un ambiente más para comer, ver televisión o leer? El estar-comedor es algo más. Representa el ambiente para lucir nuestras credenciales, mostrar los discos, los libros y los viajes (a través de cuadros, esculturas, máscaras y fotos) que son nuestro mayor capital. No podía caer agua en ese lugar. El agua borra, corroe. Allí radicaba la molestia, la incomodidad.Calle

Nuestra casa está ubicada en el barrio de Villa Ortúzar; pero a la vez, según identifica el gobierno actual de CABA, se inscribe en un nuevo eje denominado “Barrio Parque Donado/Holmberg”. Éste barrio parque puede recorrerse por las calles –o avenidas según el tramo que se recorra– Donado o Holmberg, de ida o de regreso, desde el Acceso Norte o la avenida Gal. Paz hasta la avenida Álvarez Thomas. En este espacio podemos observar una realidad urbana problemática que intentaremos describir.En el segmento “libre” (Acceso Norte-avenida Congreso) observamos una ancha avenida, de dos carriles de mano y contramano, con mucha circulación vehicular y ligera, con la preponderancia de espacios al aire libre –entre Goyeneche y Holmberg– constituidos por plazoletas o plazas, algunas con juegos para niños, otra con cancha de fútbol y otras solo césped. Se observa que la gran mayoría de estos espacios tienen como límite paredones de cemento discontinuos e irregulares que fueron fondos de viviendas. Un destacado son los carteles que existen en varios espacios con la consigna “Plaza defendida por los vecinos”. En el otro, el segmento “tomado” (avenida Congreso-avenida Álvarez Thomas), también hay una gran circulación de vehículos pero el transito es lento y congestionado.Podemos leer en el espacio el tiempo con la «hermenéutica topográfica», como  un palimpsesto que  brinda un enfoque para recomponer una historia. Narración de treinta años de incompletud de proyectos que exceden la ciudad planificada y es aquí, en la vía urbana, donde se despliegan las disputas de sentido.Contrariamente al segmento recién descripto, se nota la carencia de espacios libres y aparece como señal cuadras en las que conviven esqueletos de casas, terrenos baldíos –la gran mayoría cercados con alambrados–, casas tomadas, viviendas públicas en construcción y construcciones en manos del negocio inmobiliario. La oposición de ambos segmentos se da entre calles y avenida; espacios libres y construcciones. Estos pares, de circulación y de construcción, tienen su historia, y el espacio lo exalta con sólo observarlo. Podemos leer en el espacio el tiempo con la “hermenéutica topográfica”, como si fuera un palimpsesto que nos brinda un enfoque para recomponer una historia. Son la narración de treinta años (1982-2012) de incompletud de proyectos, que exceden la ciudad planificada y es aquí, en la vía urbana, donde se despliegan la polivalencia y las disputas de sentido (Huffschmid, 2012:372).

Lo que sobrevino a la paralización de las obras de la AU3 fue la contingencia, producto del entrecruzamiento y de la relación inestable entre forma y política, relación compleja entre el Estado y la sociedad (Gorelik, 1998). Casas expropiadas –pagadas y no pagadas–, derrumbadas y no derrumbadas, desalojadas y no desalojadas por sus antiguos dueños, ocupadas por residentes del barrio que alquilaban o por extranjeros, recompradas, nuevas demoliciones, construcciones de nuevos complejos públicos y privados, y vacíos. Esto implicó topadoras demoliendo casas, impacto urbanístico, paisajístico, conmoción en los antiguos residentes, secuelas familiares como suicidios; pero para los nuevos ocupantes, de una condición socioeconómica por debajo de la generalidad del barrio de Villa Urquiza y Villar Ortúzar representó una mejoría en sus condiciones de vida y en los servicios que ofrece la ciudad. Si bien se parte de una génesis común –el proyecto de la AU3– al interior de los dos segmentos las problemáticas son heterogéneas. La gran diferencia es que en el segmento “libre” se demolió la totalidad de las casas expropiadas no dando lugar a ocupaciones.

¿Es posible pensar el espacio público sin conflictos?

 

Bibliografía:

– BOURDIEU, Pierre (2007): “La casa o el mundo dado vuelta”, en El sentido Práctico, Buenos Aires, Siglo XXI.

– DA MATTA, Roberto (1997) “Introducción” y “Espaco – Casa, rua e outro mundo: o caso do Brasil”, en A casa & A rua. Río de Janeiro, Rocco.

– DE CERTEAU, Michel (2000) “Andares de la ciudad” y “Relatos de espacio”, en La invención de lo cotidiano I. México, ITESO.

– DELGADO, Manuel (2007) “El derecho a la indiferencia” y “La mujer de la calle”, en Sociedades movedizas. Pasos hacia  una antropología de las calles. Barcelona, Anagrama.

– FOUCAULT, Michel (1999) “Los espacios otros”, en Estética, ética y hermenéutica. Buenos Aires, Paidós.

– GORELIK, Adrián (2008) “El romance del espacio público”, en Alteridades. Nº 36.

– GORELIK, Adrián (1998) La grilla y el parque. Espacio público y cultura urbana en Buenos Aires, 1887-1936. Buenos Aires: Editorial Universidad Nacional de Quilmes.

– HUFFSCHMID, Anne (2012) “Los riesgos de la memoria. Lugares y conflictos de memoria en el espacio público”, en Huffschmid, Anne y Durán, Valeria (Editoras) Topografías conflictivas: memorias, espacios y ciudades en disputa. Buenos Aires, DAAD/Nueva Trilce.

– WACQUANT, Loic (2007) “Estigma y división: del corazón de Chicago a los márgenes de París”, en Los condenados de la ciudad. Guetos, periferias y Estado. Buenos Aires, Siglo XXI.

Nota:

Entonces no se trata de un ambiente más, se trata de un lugar. “En el cual los elementos considerados están unos al lado de los otros, cada uno ubicado en un sitio “propio” y distinto que cada uno define.” (De Certeau, 2000:129). Si el lugar implica una indicación de estabilidad para De Certeau, la casa Kabila y la casa Karriego lo son. “La casa misma está dotada de una doble significación. Si es verdad que ella se opone al mundo público así como la naturaleza se opone a la cultura, bajo otro aspecto ella es también cultura” (Bourdieu, 2007:429). DE CERTEAU, Michel (2000) “Andares de la ciudad” y “Relatos de espacio”, en La invención de lo cotidiano I. México, ITESO.

HUFFSCHMID, Anne (2012) “Los riesgos de la memoria. Lugares y conflictos de memoria en el espacio público”, en Huffschmid, Anne y Durán, Valeria (Editoras) Topografías conflictivas: memorias, espacios y ciudades en disputa. Buenos Aires, DAAD/Nueva Trilce.

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