Más allá de la isla

El 16 de junio de 2011, se realizó una reunión de centros educativos de distintas cárceles nacionales que se convirtió en un paso fundamental para la sanción de la ley de estímulo educativo. Ese día, bautizado de la resistencia carcelaria, se festeja cada año en el CUSAM con poesía, cine, cuentos, radio en vivo y rock and roll. Los muchachos del centro transforman así un día de cárcel en un día totalmente distinto, con el sueño de que, en un futuro, los pibes con menos oportunidades dejen de poblar cárceles y cementerios.Desperté a las seis y veinte. Pegué un salto de la cama, agarré el shampoo, el toallón y encaré la ducha. Yo vivo en la anteúltima celda de un pabellón de 16,8 de cada ala. Para llegar a bañarme tengo que caminar unos cuarenta metros por ese pasillo donde el viento te silba al oído y te hace encoger los hombros y apretar los dientes. Al final del pasillo, tenés que girar hacia la izquierda: las duchas están al frente de la cocina.

Cuando llegué, me quise matar. Estaban el Enano, el Table, Polvorita y el Flaco esperando que salga de bañarse el Maxi. Te cuento: el lugar tiene cuatro duchas, pero solo de una sale agua caliente, la otra sale helada y hay dos clausuradas. Así que yo encaré al agua fría, de bronca nomás, porque la verdad es que, para cuando llegara mi turno, el agua de la ducha caliente estaría a temperatura ambiente, es decir, helada.

Fue un toque lo mío. Chapuzón, shampoo, enjuague y nos vemos. Salí a las corridas para mi celda escapando del frío. Me sequé y me cambié casi al mismo tiempo hasta que mi cuerpo recuperó la temperatura, junto a las imágenes que aparecían tratando de ordenar un día que, en principio, iba a ser a las chapas.

Salimos del pabellón a las siete y media, en medio de la neblina: el sol hacía fuerza para tener algo de protagonismo. Mientras, los muchachos del centro universitario tomaban unos mates y ultimaban los detalles de la organización. Tuvimos que sacar los pupitres e improvisar un nuevo escenario donde los talleres de arte del CUSAM expondrían sus trabajos a la comunidad y a los invitados de las organizaciones sociales e instituciones porque el lugar donde siempre hicimos estos eventos estaba transformado en una laguna artificial por el agua acumulada de las lluvias. Hace un tiempo, habían empezado una obra para agrandar las instalaciones, pero algunos dichosos cambios políticos obligaron a frenarla.Los muchachos improvisaron una mesa donde funcionaría la radio “Mosquito al aire libre”, con la conducción de Martín Larry Basualdo y el Flaco empezó a pasar algunos temas, haciendo saber que en la isla carcelaria, o sea en el CUSAM, la cárcel pasaba a un segundo plano para que el arte y la educación fueran los protagonistas. A eso de las nueve de la mañana empezaron a llegar los muchachos de los diferentes pabellones del penal. Y cuando el evento ya empezaba a tomar color a fiesta, apareció Martina, la coordinadora de la carrera, con los condimentos para las pizzas que serviríamos al mediodía.«Los muchachos improvisaron una mesa donde funcionaría la radio “Mosquito al aire libre”, haciendo saber que en la isla carcelaria, o sea en el CUSAM, la cárcel pasaba a un segundo plano para que el arte y la educación fueran los protagonistas».Los primeros invitados fueron los chicos del merendero “Los amigos del barrio Sarmiento”, junto a Lalo, el sacerdote de la Iglesia Inmaculada Concepción de José León Suárez y un grupo de estudiantes de la UBA, encabezados por Mario Cruz y nuestra compañera y amiga, la Negra Yessi. La primera nota del programa “La palabra es libertad” fue a Dani, un chico que los profesores de CUSAM conocieron en el Instituto Belgrano, una cárcel para menores adultos, donde la Universidad intentó hacer lo mismo que acá, en José León Suárez, pero sin el mismo resultado. El poder punitivo no dejó ingresar la educación académica a ese rincón, no sea cosa que los pibes quieran pensar distinto ahora. Eso, dicen, se escuchó detrás de alguna puerta.

Dani y Larry hablaron de las oportunidades que puede tener un chico que haya pasado por la experiencia de un instituto de menores. La charla dejaba al descubierto que sin herramientas estos pibes no tienen muchas oportunidades de elegir y que, seguramente, vuelvan a caer en la misma: poblando las cárceles y los cementerios, alimentando un sistema que a muchos no les conviene cambiar.

Las palabras retumbaban en nuestras cabezas, mientras los integrantes del Centro nos mirábamos sabiendo que estábamos apostando fuerte. Los aplausos dieron lugar a otra voz, esta vez, la de Mario Cruz, compañero del CUSAM y fundador del merendero “Los amigos”. Mario enfatizó que el trabajo en el territorio, o sea en el barrio o en la villa, poco a poco va cobrando sentido, que eso se ve en la cara y en la sonrisa de los chicos que van al merendero por su copa de leche o su mate cocido, dependiendo de los recursos. Pero Mario también dijo que ahí se nota, cada día, la falta de atención de las autoridades. Porque la gente se aferra a los que, sin interés, ofrecen algún tipo de ayuda o una simple oreja para que los problemas diarios, sean más llevaderos.

A eso del mediodía, los internos, excitados y nerviosos, intentaban colaborar en lo que podían. Rara vez se ve en la cárcel un evento de este tipo. Entonces, llegaron los profes de cine y se los invitó a que preparen la exposición de trabajos de los muchachos que participan del taller, con el Pelu y Pólvora a la cabeza. Yo quedé sorprendido con los cortos en los que actuaron los pibes y editaron los profes, guionado y producido por todos ellos. Me gustó mucho el laburo y se ve que no era el único porque al terminar la proyección, explotó un aplauso, muestra de que ese gran trabajo está floreciendo.

Me acerqué a otro grupo para intercambiar algunas palabras, escuchar opiniones de los que estábamos viviendo. Y las respuestas fueron más que buenas:«Me hizo pensar en lo lejos que estábamos todavía de extirpar la conciencia carcelaria, de que las personas de este lugar se empiecen a apoderar de una conciencia educativa y cultural. Pero también que algunos se empezaban a interesar por este bendito proyecto llamado CUSAM». -Negro, esto está más que bueno –dijo Maxi, casi sin pensar- No te olvides que seguimos en cana.

El comentario me hizo pensar en lo lejos que estábamos todavía de extirpar la conciencia carcelaria, de que las personas de este lugar se empiecen a apoderar de una conciencia educativa y cultural. Pero también que algunos se empezaban a interesar por este bendito proyecto llamado CUSAM.

Estaba todavía sumergido en ese pensamiento, cuando se presentó frente a mí, el profesor de narración oral, José Luis Gallego, para nosotros, nuestro querido amigo, “El Mono Cuentero”.Y al toque, la responsabilidad y el compromiso de que todo salga bien, me hizo volver sobre la marcha.

-Dale, Mono, que entrás vos –dije y llamé a los muchachos que presentarían sus experiencias por el paso del taller.

Les cuento todo esto desde mi foco, mi lugar, seguro que el Flaco Yona, como el Enano Anibal, les contarían otra historia. Ellos andaban a las corridas con las visitas que llegaban de los internos, atendiendo y mostrando el lugar a las distintas organizaciones porque el Teje estaba enfermo con neumonía. Según nos contó después, estuvo un rato en el patio del pabellón, envuelto en una frazada, tratando de escuchar, algo nervioso por no poder colaborar con nosotros.

Entonces, las pizzas empezaron a pasar de mano en mano, servidas por el Tabla, Ismael, Luis y la Negra Yessi, que colabora en todo lo que puede. Justo cuando el profe tomaba la palabra diciendo por qué es importante contar cuentos. ¿Si es importante contar cuentos? Pregúntense si recuerdan algún cuento de su niñez, quién se los contó, y hasta de qué se trataba y evalúen si un cuento es importante o no en la vida de las personas.

El profe presentó a Antonio, que narró un cuento propio, delante de su familia. Si hubieran visto las caritas de sus hijos, la emoción de su mujer, cuando lo aplaudían. Después presentaron a la flaca Noelia, de la N°47, que sorprendió a todos con un cuento folclórico de los hermanos Grimm. Llevó al público por distintos mares de emociones. Eso hace el taller del Mono: enseñar a las personas a contar con su propia voz.

Apenas terminó el show, se leyó mi libro de poesía, Agua Quemada, presentado en la Biblioteca Nacional el pasado 6 de mayo, junto a mi maestra Cristina Domenech y Ture Salvatore, responsable de la editorial. La verdad, yo estaba más que emocionado, bajo la mirada de una experta en narrativa, como es la profe Luciana, mi pareja de baile apenas Rimas de Alto Calibre empezó a sonar con unos rock and roll, y los chicos del centro universitario bailaban y transformaban un día de cárcel en un día totalmente distinto. Rimas sonó hasta que nos vinieron a echar, o mejor dicho, vinieron a pedirnos que nos reintegremos a nuestros pabellones.

Acomodamos todo así nomás dentro del edificio CUSAM, saludamos a las personas que hicieron posible un día alejado de las rejas, y volvimos al pabellón, donde el Teje nos esperaba para que le contemos los detalles, le pusiéramos un color diferente, para que él también pudiera salir por un instante de ese lugar de encierro llamado cárcel.

 

Nota al pie: El Día de la Resistencia carcelaria

El 16 de junio de 2011 en el CUSAM hubo una reunión por fuera de lo normal: compañeros de centros universitarios de distintas cárceles nacionales, de mujeres de Ezeiza, Marcos Paz, Devoto y nosotros, del CUSAM.

El CUSAM es un brazo de la Universidad de San Martín que pudo hacer realidad el sueño: insertar la carrera de licenciatura de Sociología. Así se concretó la utopía de algunos compañeros, entre ellos, de Oscar Lagos, Mosquito, que sigue con nosotros en las anécdotas y recuerdos, y de Lalo Paret, un luchador incansable de la primera hora del proyecto. Lo loco, lo fuera de lo normal es que los estudiantes son los internos de todo el complejo y los policías que prestan servicio en las distintas cárceles del oeste.

Pero volvamos a ese día, al 16 de junio. Para sorpresa de todos, de esa jornada participó también la diputada Adriana Puiggrós, luchadora por abrir espacios donde la educación era vista y aún lo es, como un fastidio, por lo alejados que se encuentran las clases más vulnerables del país y del planeta, de los saberes y los libros.

Allí se debatieron muchas cosas, pero en particular, lo principal era debatir e intentar convertir en ley el estímulo educativo, art. 140 de la ley 24.660 de la C.N. y un mes más tarde apareció en el boletín oficial la reforma de esta ley.

Desde ese día, el 16 de Junio fue bautizado como el día de la resistencia carcelaria y esto se debe a que, a partir de ese momento, las personas que se encuentran presas empezaron a resistir y a encontrar su voz en base a la educación.

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